Es casi ambiguo el hecho de escribir de la nada adjetivos que inutilmente traten de capturar lo que las circunstancias nos han hecho ser. Es decir, que no soy de las que gustan usar este espacio, con el consabido recurso de la autopromoción y la adulación personal entre manos, para llenar un espacio en blanco en un perfil como estos. Así que gustosamente me saltaré el requisito de escribir las palabras que menos me reflejan en mi relidad y mejor me dedicaré a describir minuciosamente mis gustos, mis apetencias y mis desavenencias mentales para deleite de uno que otro ocioso, que como yo, no tiene mejor cosa que hacer, que leer miles de caracteres escitos con la ociosidad de la vanidad. Y no cabe duda: soy de las malas del cuento. Y con placentero cinismo, me jacto de ser antagónica... |